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sábado, 22 de junio de 2013

Fuimos.



Fuimos más de lo que habríamos pensado.
Pero fuimos, en pasado, porque el tiempo se fumó los restos de una historia consumida en nuestros labios. O tal vez tú te fumaste esa historia, encendiendo un cigarro con otra. Pero las historias, como el tabaco, se consumen, se vuelven humo y se es-fuman. Lo entenderás cuando tengas que fumarte la vida sin ella, cuando el mechero solo encienda colillas que duren aún menos que un cigarro con vida. Tendrás el cenicero lleno de historias, pero los labios vacíos de besos. No pretendo que lo entiendas, no estás (aún) en esa situación. Pero quién sabe, tal vez en un tiempo de cenizas esté lleno tu colchón. Y entonces lo entenderás.

Y es que fuimos como una calada, tan efímeros siendo dos que ya no queda nada.




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