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domingo, 13 de octubre de 2013

Ciudad Delirio II



Otra noche más de tantas, con mujer-gato o sin ella, las calles de la ciudad se llenan de luces que iluminan los más oscuros rincones. Parecen bailar entre avenidas mientras yo las observo tras la ventana. Y cuanto más cerca bailan dos luces, más brillan a través de la oscuridad. Pero si se alejan su brillo se desvanece poco a poco. Pensarás que estoy loca, pero si estuvieras aquí conmigo lo entenderías. 

Cada una de esas luces, con todas sus diferencias y sus destellos, corresponde a una vida de esta ciudad. Y créeme: no hay nada como ver crecer una de esas pequeñas chispas.

Venir a Ciudad Delirio no fue una gran decisión. En realidad, ni siquiera fue una decisión. Nada señaliza este lugar. Nadie elige estas calles para vivir, es la ciudad la que elige quién puede llegar hasta aquí. De hecho, es probable que hayas pasado cerca de ella...Tal vez oyeras el ronroneo de un saxofón en alguno de tus viajes en tren. Pero para ver la ciudad, para entrar en ella, hay que dejarse llevar. Tienes que sentir, tienes que bailar. Tienes que vivir y permitirte viajar a la deriva, sin una meta.
Y sin saber cómo, habrás llegado. Y serás una de esas luces que ahora observo tras el cristal.
Y mañana, tal vez recorra esas calles buscando mi luz, buscándote a ti. Date prisa en llegar.

Ven. Sé mi saxofonista.

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'Si tu vida no te permite cada día...Jugar, bailar, vivir...Cambia de vida'

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