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domingo, 22 de diciembre de 2013

-Hug-


Es como volver a leer un libro que ya te sabes de memoria pero que aun así sigue sorprendiéndote cada vez que lo abres. Como el recuerdo de una ola que arrastra consigo el último rayo de sol del verano. Es como tantas cosas y a la vez como ninguna. Nada puede compararse. Nada tiene tanto valor como una sonrisa a medias en mitad de un beso a ciegas. Como el sabor que cuelga de unos labios que se niegan a separarse. Como tú, que te has colado en mi vida encendiendo una chispa cuando la luz está apagada (y miles de ellas con una simple mirada). 

Y no sé qué me haces, pero ese "no sé qué" es lo que más me gusta de ti. Eres capaz de transmitir en un abrazo el calor de todo un verano (los dos sabemos que diciembre ya no volverá a ser tan frío, ni tan gris). Y créeme, me pasaría la vida entera abrazada a ti, leyéndote día tras día durante todo el invierno (durante todos los inviernos, más bien). Hasta que volviera a brillar el sol, para abrazarte de nuevo entonces (dejando aún más claro que el frío no es más que una excusa innecesaria para estar pegada a ti). 

Es como una rosa enmarcada que, pase el tiempo que pase y aunque se marchite, seguirá siendo la más bella (por lo que significa ella y la persona que la regala).