Era complicado, extraño, libre, dulce, amargo, fuerte, débil, contrario.
Era algo difícil de explicar, más aún de comprender. Él era hielo cuando ella ardía. Se complementaban. Veían en los defectos del otro las virtudes que nunca encontraron en sí mismos. No les gustaba la misma música, ni los mismos libros. Discutían continuamente sobre qué película sí y cuál no. Él prefería la lluvia, ella añoraba las tardes de sol en la arena. Él prefería dormir la mañana, ella era una madrugadora nata. Ella solía quejarse de todo, de todo y a todas horas. Él se quedaba escuchándola hasta que se disipaban todas sus dudas. A menudo se contradecían. No parecían tener mucho en común. Y en cambio lo compartían todo. Su historia, sus miedos, sus risas... Todo. Se reían. Lloraban. Se consolaban. Se miraban. Se mordían. Se rehuían. Se acosaban. Se escondían; de ellos mismos y del resto del mundo. Se ahogaban en besos. A veces decían odiarse. Se amaban.
" La primera vez vestías mi sonrisa preferida "



















