Hacía tiempo que no lloraba y no lo echaba de menos, pero ayer algo hizo "clic" y me puse a llorar.
A llorar de felicidad. Porque me he dado cuenta de que por fin las piezas del puzzle encajan a la perfección. Algunas sobran, y las he dejado olvidadas en un rincón, tal vez un día me arrepienta pero hoy no. La parte importante del rompecabezas está perfectamene pegada. Y no se romperá nunca, no pienso dejar que eso ocurra. Esas piezas son mi motor: ellos que siempre están a mi lado y me apoyan, y entienden, y Él, a quien no puedo describir porque no existen palabras que definan cómo me hace sentir, hasta qué punto le quiero y todo lo que le debo. Porque gracias a Él y a ellos, sigo adelante y soy feliz. Cada uno a su manera me hacen sentir bien. Ellos; apoyándome siempre y Él, que haga lo que haga me hace sonreir, me ayuda a levantarme y consigue que mis únicas lágrimas sean de felicidad.
¡Gracias por existir!

