>

jueves, 10 de marzo de 2011

Lejos.


¿Habeis tenido alguna vez ganas de desaparecer sin dejar rastro?
¿Nunca habeis tenido la sensación de que todo a vuestro alrededor se ha vuelto gris de repente y de que ya no encajais entre todo aquello que os rodea?

Por algún extraño motivo yo no dejo de sentir eso. Las ganas de desaparecer de dondequiera que esté ahora mismo para aparecer en cualquier otro sitio son lo único que siento desde hace tiempo. Sueño con alejarme de todo lo que ha hecho que sea como soy porque no puedo huir de mí misma. Quiero tomar un avión o un barco, ir en coche o caminando, lo que sea; pero irme.
No importa donde. No quiero un nombre ni un destino. Solo un sitio donde la única que me conozca y sepa quien soy y quien debería haber sido sea yo, o quizás ni eso. Un lugar donde pueda esconderme de todo aquello que no he conseguido ocultar, donde no tenga que echar la vista atrás. Un lugar donde no exista el tiempo: ni el pasado, ni el presente, ni el futuro. Irme sin más miedo que el no saber quien soy, sin temer que me echen de menos, sin temer que alguien llore por mi. Simplemente desaparecer de la memoria de todos aquellos que me conocen o creen conocer.


Irme lejos.

Donde nadie me conozca y yo no conozca a nadie.
Donde los remordimientos y los recuerdos no tengan lugar.
Donde yo no pueda recordar a nadie. Donde nadie pueda recordarme a mi...

martes, 15 de febrero de 2011

LIVE!




Y ahora es cuando me doy cuenta de que puede que ya no estés en mi vida. De que tal vez ahora sea el momento de pasar página y cerrar esa puerta de una vez por todas. Me cuesta reconocer que al final me he rendido. No voy a seguir esperando tu regreso mientras sobrevivo como puedo viviendo en el recuerdo. Ya va siendo hora de cambiar. De seguir adelante. De abrir nuevas puertas. De dejarte atrás. De buscar nuevos destinos. De vivir.


Hay días hechos de nimiedades, días de los que uno se acuerda mucho tiempo sin que pueda verdaderamente saber por qué. (Marc Levy)

martes, 1 de febrero de 2011

Tu recuerdo.

Supongo que en este tiempo tú te habrás caído y levantado tantas veces como yo. O casi, porque yo cada día me caigo por culpa de la misma piedra: tu recuerdo. Y siempre me obligo a levantarme antes de que alguien se dé cuenta de que estoy en el suelo. Es curioso como nadie nota nada de todo esto, como no se dan cuenta de que aunque esté bien por fuera estoy mal por dentro. No hace falta que te diga que aún Te Quiero. Ya lo sabes. Soy yo la que no consigue entenderlo.

"Me quiero morir." Eso es lo que pensé cuando me marché. Quería acabar con todo. Sí, un simple accidente era lo mejor. Para que nadie tuviera la culpa, para que yo no tuviera que avergonzarme, para que nadie buscara un porqué... Cuando estás mal, cuando lo ves todo negro, cuando no tienes futuro, cuando no tienes nada que perder, cuando... cada instante es un peso enorme, insostenible. Y resoplas todo el tiempo. Y querrías liberarte como sea. De cualquier forma. De la más simple, de la más cobarde, "Él no está." Ya no está. Y entonces, simplemente, querrías no estar tampoco tú. Desaparecer. Paf. Sin demasiados problemas, sin molestar. Sin que nadie tenga que decir: "Oh, ¿te has enterado? Sí, precisamente ella... No sabes cómo ha sido..." Sí, ese tipo contará tu final, lleno de quién sabe cuáles y cuántos detalles, se inventará algo absurdo, como si te conociera de siempre, como si sólo él hubiera sabido realmente cuáles eran tus problemas. Es extraño... Si quizá ni siquiera has tenido tiempo de entenderlos tú.
Tu memória será víctima de un imbécil cualquiera y tu no podrás hacer nada por remiediarlo.
(Tengo ganas de tí)